viernes, 16 de marzo de 2012

Pasión por el Evangelio

Este fin de semana celebramos el día del Seminario y el lema elegido para este día es: Pasión por el Evangelio. Y es que la historia de una vocación, tiene mucho que ver con la Pasión. ¿O el que decide dejarlo todo por alguien, no lo hace porque siente algo especial por esa persona? ¿Y por qué no decirlo así: la vocación y el enamoramiento, no son muy parecidos? A mí no me importa decirlo: yo soy lo que soy porque me he enamorado de Cristo.

Aquí os dejo dos videos que se ha realizado para este día: uno es el de la Conferencia Episcopal, el otro es el del Seminario de Sevilla. Espero que os gusten:






lunes, 6 de febrero de 2012

Una canción que habla...

A veces me pregunto ¿porqué yo?,

y sólo me respondes porque quiero.

Es un misterio grande que nos llames,

así tal como somos a tu encuentro.

Entonces redescubro una verdad,

mi vida, nuestra vida es un tesoro.

Se trata entonces sólo de ofrecerte,

con todo nuestro amor, esto que somos.

¿QUÉ TE DARE, QUE TE DAREMOS?,

SI TODO, TODO ES TU REGALO.

TE OFRECERE, TE OFRECEREMOS,

ESTO QUE SOMOS... ESTO QUE SOY,

ESO TE DOY.

Esto que soy, esto es lo que te doy,

esto que somos, es lo que te damos.

Tu no desprecias nuestra vida humilde,

se trata de poner todo en tus manos.

Aquí van mis trabajos y mi fe,

mis mates, mis bajones y mis sueños.

Y todas las personas que me diste,

desde mi corazón te las ofrezco.

¿QUÉ TE DARE...

Vi tanta gente un domingo de sol,

me conmovió el latir de tantas vidas.

Y adiviné tu abrazo gigantesco,

y sé que sus historias recibías.

Por eso tu altar luce vino y pan,

son signo y homenaje de la vida.

Misterio de ofrecerte y recibirnos,

humanidad que Cristo diviniza

Esto que soy, eso te doy

Eduardo Meana

http://youtu.be/3MfIPRRiE3U

lunes, 4 de octubre de 2010

"Soluciones a problemas inexistentes"


A veces me pregunto porqué la gente siempre cuando le hablas del seminario y de los pocos que estamos siempre te dice que la cosa sería diferente si los curas se podrían casar o si se pudieran ordenar mujeres. A mí esta respuesta me da gracia, ya que me parece la fácil, pero es como nos decían en un curso de monitores, es dar solución a un problema inexistente, ya que aunque pueda ser una opción, el problema es otro un poco más profundo. Y es que no hay más que echar un ojo a nuestros hermanos protestantes o anglicanos, donde el sacerdocio femenino existe, así como el matrimonio en los sacedotes, para ver que no es la solucción ya que en materia de vocación están con la misma crisis que nosotros. Por lo que el problema no está en que los curas no puedan casarse o que las mujeres no puedan ordenarse dentro de la iglesia, sino que es otro: el miedo al compromiso.
Volvamos a datos, y preguntémonos ¿por qué cada vez los matrimonios terminan antes?, ¿por qué las parejas cada vez retrasan más el tener un hijo?, ¿ es qué el amor ahora es diferente que antes?. Asusta lo que compromete para siempre, lo que exige una renuncia o un cambio en nuestro estilo de vida. Por lo que cuando hablamos de crisis vocacional, quizás habría que hablar de una crisis de la sociedad en general, ya que la crisis vocacional en cierta medida es consecuencia de esto. Vivimos una sociedad escesivamente individualista y egoísta, a la que le cuesta romper con su yo personal. Asusta el compartir la vida con otra persona para siempre, asusta la responsabilidad de tener un hijo al que estamos obligados a cuidar, educar y en cierto modo al que estará "atado" nuestro tiempo, así como asusta el entregar la vida a Dios para ofrecerla a los demás.
Por lo que la solución habrá que buscarla más dentro de cada uno e intentar romper con este pensamiento que nos está inundando y destruyendo, ya que si seguimos creando una sociedad individualista donde la primacia del yo sea el absoluto, será el fin del hombre como tal. Por lo que dejemos de dar soluciones a problemas inexistentes, y ataquemos la raíz, veremos como si así lo hacemos todo será distinto.

domingo, 22 de agosto de 2010

Camino a Santiago

Ya hace días que volvimos de Santigo y de la PEJ, la verdad que quería haber escrito antes mis impresiones pero crei conveniente dejar reposar ese mar de sentimientos que durante esa semana golpearon mi corazón... Fueron unos días intensos, de camino, donde además de conocer a gente nueva, también te ayuda a descubrirte mejor a ti mismo y lo que puedes dar de si.
El andar, el cansancio, las personas, la soledad, el reencuntro,... compañeros de ese camino que paso a paso vas cubriendo hasta llegar a tu meta. Y en el quedan palabras, rostros, gestos, sonrisas, sorpresas, esperas,... gente que se propone, pese a su cansancio, hacerte el camino más agradable y darte los ánimos suficintes para que continúes.
La llegada a Santiago una mezcla de emoción que te corre por el cuerpo y te deja sin palabras. El abrazo al santo y las ganas de abrazar a los que tienes cerca y de recordar a los que forman parte de tu vida y compartir con ellos que has llegado a la meta y mirar al cielo y darle gracias a Dios por darte las fuerzas, porque vives ese momento, porque no estas solo, porque tienes a tu alrededor miles de jovenes como tu que estan en el camino de la vida donde quieren apostar fuerte y quieren abrir su corazón a tu palabra y a tu voluntad.
Atras queda el mal dormir, el cansancio, las ampollas, las ahujetas... y solo un pensamiento llena todo: lo conseguí. Puedo hacerlo y eso llevado a tu vida te dice que puedes lograr aquello que te propongas solo tienes que intentarlo...
Luego un fin de semana con muchos más jóvenes, si ibamos sescientos en el camino el número se multiplica considerablemente en Santiago y llegan los encuentros, los talleres, y el momento cumbre la vigilia. Un encuentro de oración que poco a poco te va calando y te desarma por dentro para que tu corazón quede simplemente delante del Señor. Y los sentimientos vuelven a llenar tu cabeza, tu corazón, y te sientes lleno de Dios y feliz y con ganas de amar,... porque estas lleno de eso que muchas veces andas buscando y no encuentras sin darte cuenta que lo tienes siempre ahí a tu lado. El amor de Dios, el experimentar ese encuentro con la madre, ese encuentro con la cruz, ese encuentro con la experanza y ese encuentro con su cuerpo. Y ves que lo mas pequeño se hace grande y llena todo y le da sentido y que estas vivo y que Dios te quiere y que espera tu respuesta...
La guinda la eucaristía del último día, las energías de la vuelta del Tabor, el volver a nuestras vidas repletos de energía, de ese encuentro que te ha llenado y que te ha dejado una huella profunda, pero que tienes que seguir trabajando, que no puedes quedarte ahí...
Gracias Señor por esta experiencia, por encontrarnos en el camino y caminar juntos, por mostrarme que me quieres y que cuentas conmigo, gracias.

domingo, 25 de julio de 2010

Disfrutando del verano

Estamos de vacaciones, un buen tiempo para disfrutar de la familia, de los amigos, de un buen libro, de nuestros hobbies... de Dios. Porque también es una buena oportunidad para que fuera de la rutina del seminario, seamos nosotros mismos los que saquemos nuestros momentos de encuentro con el Señor. Y sepamos descubrirlo en nuestro entorno, en nuestra vida y sepamos llevarlo así a los demás.

jueves, 25 de marzo de 2010

La velocidad de Dios

El otro día navegando por internet, buscando videos vocacionales, me tropece con una mini película que se titulaba: Godseep, la velocidad de Dios. Estaba colgada en el youtube en cuatro capítulos. Es algo recomendable, ya que trata del descubrimiento vocacional de un chaval de unos quince años en un verano mientras está de vacaciones en casa de su abuela. La historia es bien sencilla y fácil de seguir. Además está muy bien hecha.

Es un buen instrumento para tratar el tema vocacional con adolescentes sobre todo. Además tiene algún guiño gracioso de Yoda "Ayudarte podrías si dispuesto estarías" y del Señor de los anillos. Habla del valor del acompañamiento y de la vivencia sacramental, en el tema del discernimiento.
Que lo disfrutéis.














martes, 27 de octubre de 2009

Asignatura Pendiente

El otro día, en un periódico encontré esta reflexión sobre la lectura del joven rico. No se porque pero en ella vi reflejado el rostro de muchos compañeros que se quedaron en el camino...

Se puede uno creer muy religioso, como el joven rico, y, sin embargo, no vivir correctamente el seguimiento de Cristo. Jugárselo todo por Jesús es siempre nuestra asignatura pendiente.
Aquel joven se acerca a Jesús y lo llama Maestro bueno. Es la bondad de Jesús la que conquista su corazón. La autoridad de Jesús no tiene nada que ver con la de otros que enseñan, pero no lo hacen con el ejemplo de su vida. Jesús le manda que cumpla los Mandamientos. Es curioso pero Jesús le remite a los Mandamientos que hablan de la relación con los demás, con el prójimo:-«No matarás; no robarás; honra a tu padre y á tu madre...» ¿Por qué no le pregunta de su relación con Dios? Sencillamente, porque su problema no estaba en su relación con Dios. Su asignatura pendiente es la relación con los hermanos, con los demás. Es lo que le pasa a este muchacho que cumple los Mandamientos, pero su corazón no es absolutamente bueno, como el de Jesús.
Jesús le miró con cariño. Valoró su gran esperanza. El Señor a nosotros, a los jóvenes, siempre, nos mira con cariño, cuando nos presentamos delante de Él. Jesús le dice que tiene que dar un salto, hacer una locura: venderlo todo, darlo a los pobres y seguirlo. Aquello le hizo entrar en crisis. Era demasiado. ¿Venderlo todo? ¡A quién se le puede ocurrir tal locura! Y se fue triste, porque la tristeza es la patria de los que no siguen a Jesús. Se quedó solo con su tristeza y no fue capaz de dar el salto para dejarlo todo, que en el fondo no es más que negarse a uno mismo, hacer trizas su proyecto y vivir en el Amor de la entrega total.
Si pudiésemos volver a casa con el joven, ¿cuáles serían sus preguntas?; ¿sería feliz? Yo estoy seguro de que, a lo mejor, aumentó sus prácticas religiosas, pero no se planteó entregar su vida al Señor. Pensó seguir como siempre, pero no seguir amando cómo Jesús hasta el extremo. No tuvo la valentía de san Francisco de Asís, de fiarse de un Padre que nos cuida siempre y nos ama más, mucho más que al átomo y a la rosa.
Los que tienen el corazón así, no han descubierto que la vida con Jesús es otra cosa; que no es cuestión de cantidad, sino de calidad; que se puede dar mucho, pero no tener el corazón abierto a los planes de Dios, y vivir en la tristeza común de tantos corazones, coma el joven rico, que viven siempre en la insatisfacción en su relación con Dios, porque no vivieron en la generosidad de fiarse siempre del amor de Dios: ellos se lo perdieron, porque, en estos momentos, de este joven no sabemos ni su nombre, en cambio sí que sabemos el nombre de los que siguieron a Cristo: Pedro, Juan, Andrés, María Magdalena, Pablo...

+ Francisco Cerro Chaves
obispo de Coria-Cáceres